• La estampita que Casto Darío nos ha traído de Paraguay

    En la noche de la sierra madrileña se reencontraron los cuatro integrantes de Los Tres Sudamericanos a través de sus cincuenta y pico de años de exitosas actuaciones.  Ya glosaremos los recuerdos y traeremos las palabras de los protagonistas en la Revista Raíz Paraguay y en este portal.
     

    Lo que aquí queremos compartir con nuestros lectores, es un momento muy emotivo de la noche, cuando Casto Darío, arropado por sus amigos Alma, Johnny y Dioni, nos entregó una estampita de María Felicia  de Jesús Sacramentado, Sierva de Dios, de quien es devoto.

    La queremos compartir con nuestros lectores resumiendo el texto publicado en el portal de   Las  Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María:
     
    Hermana María Felicia de Jesús Sacramentado, Sierva de Dios, nacida en Villarrica, Paraguay


    Hermana María Felicia  de Jesús Sacramentado, Sierva de Dios


    "La Chiquitunga". Carmelita Descalza, Paraguay, 1925-1959

    "María Felicia, familiarmente "Chiquitunga", nació en la familia Guggiari Echevarría en Villarica, Paraguay el 12 de enero de 1925.

    A los 16 años se alistó en las filas de la Acción Católica de la que fue miembro entusiasta y dirigente abnegada. Se consagró a servir a Dios. Lo encontró en los niños en la catequesis, en los jóvenes trabajadores o universitarios con sus problemas, en los pobres, enfermos y ancianos en sus necesidades materiales y espirituales. Trabajó primero en Villarica, luego en Asunción.

    Logró un olvido total de sí misma para entregarse a Dios y al prójimo. Su amor por los pobres y por los que sufren fue excepcional. Hablando de "sus viejitas" de Villarica escribe:

    •    Nunca imaginé que sería tan feliz llevando consuelo a quienes con su dolor hacen posible nuestra vida... Recorriendo hogares, prodigando aunque sea tan solo una sonrisa como fruto espontáneo de la gracia palpitante en nuestras almas, encendido nuestro poco de Amor Divino. Ser apóstoles, Señor, que hermoso sueño".

    A los 30 años, ingresó en el Carmelo de la Asunción (Paraguay). Tomó el hábito de Carmelita Descalza el 14 de agosto de 1955. Vibraba en ella el amor apremiante de Cristo, la ternura filial a su "Madrecita", La Virgen María, la participación activa en la Eucaristía y en la misión evangelizadora de la Iglesia Católica.

    Las Madres Carmelitas Descalzas de Asunción recuerdan: "En los cuatro años que la querida Hermana vivió entre nosotras se caracterizó por su gran espíritu de sacrificio, caridad y generosidad, todo envuelto en gran mansedumbre y comunicativa alegría"

    La hepatitis infecciosa que ya había llevado a la tumba a una de sus hermanas, la obligó a internarse en un Sanatorio de la ciudad, en enero de 1959, por un mes y algo más. Murió el 28 de marzo del 1959, domingo de Pascua". 
     
     
    Vaya nuestro agradecimiento a Casto Darío por esa entrega que nos hizo desde la emoción y con un cariñoso abrazo.

    REVISTA RAÍZ PARAGUAY



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