Nos tomamos un tereré...

¿Y SI TOMAMOS UN TERERÉ?
MIENTRAS TANTO RECORDAMOS
AQUELLA TIERRA NUESTRA,
LA QUERIDA PARAGUAY

La invitación de un paraguayo en Madrid, Valencia, Barcelona o donde esté en España, a otro compatriota, establece el plano en el que se vivirán las añoranzas. El mismo tereré los llevará a la confidencia, al recuerdo más íntimo, a esa infancia de correrías por las calles del pueblo…
Esto y mucho más se puede lograr reunidos con amigos y echando yerba, agua y aquellos detalles de cada uno con el tereré preferido. Porque los paraguayos somos los que tenemos más variantes para acompañar a la yerba nuestra de cada día.
Los hay que le echan unas cáscaras de limón o el jugo mismo. Otros se adornan con otras hierbas que hacen buen juego. Los hay que ponen azúcar, pero el amargo es el que más recorrido tiene.
Un compañero como el tereré ¡cómo no nos va a acompañar cuando estamos fuera y arrecia la nostalgia y se necesita desahogarse con amigos!
A veces ya vienen para casa con el convite bien formal: “Venite y nos tomamos unos tereré”. En otras ocasiones la invitación surge al ratito nomás de llegar a la casa. Se acomodan en una mesa o en los mismos sillones, la pava va calentando el agua y comienza la ceremonia.
Alguna vez me dijeron que “te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás solo. Esto pasa en todas las casas. En la de los ricos y en la de los pobres. Pasa entre mujeres serias o chismosas, y pasa entre hombres serios o inmaduros. Pasa entre los viejos de un geriátrico o entre los adolescentes mientras estudian. Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse nada en cara.”
Perdoname hermano si me he vuelto lloricón pero es que la navidad y este tereré que me estoy cebando, aparte de llenarme de yerba el teclado del PC, me han vuelto el corazón, que está mirando para el Paraguay, y la mente que se entretiene en recuerdos de otras cebadas allá lejos.
No sé si ya te lo dije, pero… por las dudas… pasalo bien y que tengas un buen pasar por España! ¿Quieres que le cambie la yerba?