• Sonidos de la Tierra un proyecto de integración social a través de la música

    Sonidos de la Tierra es un proyecto artístico-social que utiliza la música como factor de integración social, inspirándose en el concepto de “educación por el arte”. Desde el año 2002, cuando el Director de orquesta paraguayo Luis Szarán decidió crear este proyecto, un equipo de profesionales ha trabajado para que niños y jóvenes paraguayos de escasos recursos consigan salir de la pobreza gracias a la música.



    Sonidos de la Tierra ofrece formación musical a través de escuelas de música, agrupaciones musicales y asociaciones culturales en unas 150 comunidades del interior de Paraguay. Hasta la fecha han conseguido llegar a más de 12.000 chicos y chicas de escasos recursos.
    Una de las actividades fundamentales de Sonidos de la Tierra es la creación de agrupaciones musicales, entre las que se encuentran coros, sociedades filarmónicas y orquestas infantiles y juveniles. Pero Sonidos de la Tierra no sólo consigue fomentar el gusto por la música en niños y jóvenes que por su situación social y económica no podrían haber accedido a esta formación, sino que también potencia la autoestima reafirmando su identidad cultural.
    Otra de las actividades más destacadas de Sonidos de la Tierra es el taller de Luthería, donde se puede aprender a construir y reparar instrumentos musicales. Además, se realizan instrumentos a base de residuos sólidos reciclables, con los que es posible interpretar música. Los cursos de capacitación de líderes musicales y las becas de estudio y perfeccionamiento a las que pueden acceder algunos chicos, suponen una buena oportunidad para desarrollar el talento juvenil.
    También hay jornadas académicas con instructores itinerantes que se trasladan de Asunción los fines de semana al resto de comunidades para apoyar a los profesores locales.
    Seminarios y festivales. Los seminarios regionales, celebrados con el propósito de acercar a comunidades distintas para favorecer el intercambio entre ellas, son unas jornadas intensivas en las que se realizan ensayos, conciertos y actividades de integración social. Por su parte, los festivales y seminarios de Orquestas juveniles, celebrados en vacaciones de invierno y verano, son la mejor opción para que todos los participantes de Sonidos de la Tierra, en un único encuentro nacional, puedan exponer sus trabajos.
    Recientemente Sonidos de la Tierra y Luis Szarán han visitado España donde la orquesta ha ofrecido varios conciertos. Los pudimos ver en la exposición de las “Reducciones Jesuitas: una aventura fascinante que perdura en el tiempo” en Madrid, donde Szarán ofreció una conferencia multimedia sobre la música escrita durante las Reducciones Jesuitas en Paraguay.
    La Orquesta Músicos de la Basura, compuesta por chicos y chicas jóvenes que forman parte del proyecto social Sonidos de la Tierra, tocaron con instrumentos formales la música de las Reducciones Jesuíticas del Paraguay de los siglos XVII y XVIII. Tras la conferencia, se animaron a tocar los instrumentos reciclados de la basura que habían traído directamente desde Paraguay. Una flauta hecha con una tubería, un bidón de gasolina convertido en contrabajo o una guitarra de dos latas de dulce, son instrumentos sorprendentes construidos a base de basura (latas, chapas, botones, tapitas, etc.) que pudieron interpretar sin problema las composiciones de Mozart, Mancini, Bach y Vivaldi.

    Música de la basura. Actos como éste nos enseñan eso que Luis Szarán no deja de afirmar, “el joven que durante el día interpreta a Mozart por la noche no rompe vidrieras”. Entonces podemos creer que “la utopía continúa, la esperanza continúa y los sueños continúan, para lograr una sociedad mejor”.  
    Música de la basura es uno de los puntos fuertes que hacen de Sonidos de la Tierra un proyecto único y admirable. Su objetivo es conseguir que todos los niños se formen en la música aunque no puedan comprar un instrumento. Para ello lo único que deben hacer es construirlo. La idea surgió ante la imposibilidad de la escuela para comprar todos los instrumentos, así a “un padre se le ocurrió hacer un instrumento de una vieja lata, un tenedor y una madera que encontró en la basura. Nos lo trajo diciendo esto es lo que puedo aportar. Aunque al principio nos reímos todos, un profesor de música dijo que un niño podía comenzar sin problemas sus primeras lecciones con esto. Nos dio una lección muy grande”, comenta Luis Szarán.

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